LA RECONCILIACIÓN
El hombre por muy duro que sea, no puede negar el amor, Pues
estaría negando su propia existencia.
" Lex Black"
En los siguientes días, seguíamos viéndonos en el trabajo, comíamos juntos o de vez en cuando nos sentábamos a platicar, cosas triviales, pero me di cuenta que ella no hallaba la forma de abordar lo sucedido aquel día. Cuando ella intentaba decir algo de lo sucedido ese día se sonrojaba y agachaba la cabeza, como para no delatar su ansiedad. Al notar esto, yo me adelante y le pregunte, ¿qué pasa contigo? ¿Quieres hablar de lo que paso ese día entre nosotros?, ella movió la cabeza afirmativamente, y comencé diciéndole: (mira, dentro de esta relación de Amo y Sumisa no deberá de haber ningún tipo de secretos, Hay una verdadera aceptación de todo lo que se pida y haga en cuerpo y alma, es poner tu vida en las manos de tu amo, el cual jamás pensara ni te hará daño, ya que de ahí nace el amor a la confianza para seguir una vida plena entre dos seres amantes al arte del bondage).
Ella, al oír esto me contesto muy precavida: (es que me dio miedo de no saber qué me iba a pasar), a lo que yo le conteste: (mira te lo digo bien claro, ¿quieres vivir de nuevo esta hermosa experiencia, hasta llegar al clímax de tu propia existencia?, si es así tendrás que depositar tu vida en mis manos, y con esto quiero decir todo tu ser incondicional a mi voluntad, ¿estarás dispuesta a hacerlo?).
Ella, lo pensó un instante y acertó a decir “si” pero fue un sí rotundo y sin titubeos. “ Bien”, conteste y continúe: ( esta vez que salgamos juntos habrá experiencias diferentes, nuevas y complicadas, para lo que tú en esta vida simple, no estás acostumbrada, te lo digo porque quiero que mentalmente te prepares a gozar estas nuevas vivencias, la cita para volvernos a ver será dentro de dos semanas, yo paso a recogerte a ti, para llevarte al lugar donde vamos a estar, pero desde hoy te lo digo, ya no quiero hablar de esto hasta el día en que estemos juntos, ¿estás de acuerdo? ), ella asistió con la cabeza afirmativamente. (Propuse de plazo dos semanas más, solo para ver como a lo largo de ese tiempo, se moría de ansiedad por saber lo que pasaría ese día).
Llegadas las dos semanas para el día de nuestra cita, he de confesar que durante ese largo tiempo y conforme se acercó el día de estar juntos, ella se notaba cada vez más ansiosa y cuando se cruzaban nuestras miradas o se tocaban ligeramente una parte de nuestros cuerpos, se sonrojaba y temblaba de ansiedad, a final de cuentas, esa era mi intención de haber esperado tanto tiempo, de despertar sus sentidos al máximo para esa ocasión.
Por cierto, ella no sabía que esta vez pasaríamos un largo fin de semana juntos, probando diferentes experiencias en bondage y bdsm, no sé qué pasara cuando vea y experimente una nueva forma de amar y de probar las relaciones sexuales un tanto diferentes a las que ella ya estaba acostumbrada.
Regresando al día de nuestra partida, como la vez pasada, repase el equipo que usaría dentro de unas horas, pues ya casi eran las cinco de la mañana y tendría que pasar por ella a las seis, esta vez tendría que llevar bastantes metros de cuerda de algodón de dos diferentes calibres, ocho pinzas de plástico para ropa, unos googles obscuros, una seda negra, aceite de almendra, una mordaza de bola negra, una daga y unas correas negras para manos y pies.
Ya revisado todo el equipo, lo metí a la mochila negra y Salí de mi casa, abrí la puerta trasera del auto y ahí deposité la mochila negra, cerré y luego abrí la puerta delantera de mi auto y subí, encendí el motor y fui recogerla al mismo lugar de la vez anterior.
Esta vez llevaba un pantalón de mezclilla azul, unos zapatos negros y un top negro con una rosa al frente.
Pare el auto a un lado de ella, baje y me dirigí a donde ella estaba, abrí la puerta del copiloto y tomándola de la mano la ayude a subir al auto, ya ella dentro vi en su rostro una expresión entre felicidad, desconcierto, nerviosismo e incredulidad, cerré la puerta y me dirigí del lado del piloto, aborde el auto y nos pusimos en marcha, en ese instante voltio a verme y sonrió, Por dios, esa sonrisa nunca se me va a olvidar, era la sonrisa de un ángel, de un inocente ángel.
Llegamos a un hotel en Tepoztlán, en el cual se alquilaban bungalow, (es un tipo de cabaña campirana, con la diferencia que estas tienen una considerable distancia, una de otra, yo calcularía entre 200 y trecientos metros de distancia. Yo baje del auto para ir a alquilar una de estas cabañas en las oficinas, mientras ella se quedó dentro del auto, dentro ya de la oficina alquile el bungalow para todo el fin de semana y solicite al administrador que me diera la que estuviera lo más alejada del área de hospedaje, el administrador me sugirió una que estaba retirada al pie de una montaña, que regularmente la usan personas que van a acampar y quieren cierta privacidad para hacer fogatas o armar construcciones fuera de ella, este lugar era perfecto, era el lugar ideal que yo estaba buscando, así que lo rente por tres días, todo el sábado, el domingo y el lunes hasta las seis de la tarde.
Salí de las oficinas con el rostro lleno de satisfacción y subí al auto, ella solo acertó a decirme que ese lugar estaba muy bonito, y yo afirmé positivamente con la cabeza.
Llegamos al último bungalow, he de decir que efectivamente, la choza más cercana estaba como a 350 o 400 mts. De distancia con respecto a la que íbamos a habitar, descendimos del auto y caminamos hacia el lugar, abrimos la puerta y nos metimos en él.
Ya adentro de la choza le dije: (ve hasta la entrada del parque y compra algo de beber, aquí te estaré esperando), desde ese momento ella ya sabía que no tendría que decir absolutamente nada, así que tomo el dinero que le ofrecí, dio media vuelta y salió de la choza, calcule que se tardaría media hora o más en regresar, así que me prepare.
Ocupe ese tiempo para observar el lugar, para ver de qué forma podría yo ocupar todo el material que había traído para la ocasión, observe el piso, las paredes, los marcos de las puertas, la cama, un techo que estaba encima de la cama, después de haber imaginado los escenarios que podría yo hacer, me acerque a un sillón doble de mimbre y me senté a sacar el material que había traído y lo deposite en una mesa de centro, hecha del mismo material que la del sillón, luego lo acomode en un pequeño closet que estaba en la habitación.
Cuando ella regreso me pregunto:
¿Ahora qué hago?, a lo cual le conteste, (Te voy a dar cuatro reglas que practicaremos estos tres días) cuando le dije esto, ella puso una cara de entre asombro y felicidad y la verdad no supe porque, y termine (son reglas – ordenes), y enumere:
1.- no vas a hablar a menos que yo te lo pida
2.- vas a obedecer en todo lo que yo te diga sin ni siquiera mirarme a la cara.
3.- vas a permanecer desnuda todo el tiempo, hasta que salgas de aquí, tus únicas indumentarias van a hacer tus zapatillas negras y eso solo cuando yo quiera verte con ellas.
4.- de romper alguna de estas reglas, serás castigada, según el grado de desobediencia.
A lo cual yo le pregunte: (¿quedo bien claro lo que te acabo de decir?), ella un poco desafiante asistió afirmativamente con la cabeza. Tome de la mesa de centro una pequeña agenda con un bolígrafo y se la di en las manos, Y continúe (bueno ya entendido lo anterior, lo primero que vas a hacer es escribir en este cuaderno las cuatro reglas que te acabo de dar, Y cuando termines me vas a buscar a la habitación).
Me di media vuelta y me dirigí a la recamara que estaba a tres metros de la sala, abrí la puerta, entre y ahí en medio había una cama, camine hacia ella y me recosté, al pasar diez minutos se abrió la puerta de la recamara y ella apareció con la libreta en la mano, se acercó a mí y tendiendo la mano me la dio, yo me incorpore de la cama, me pare frente a ella y tome en mis manos la libreta, di vuelta y fui a una cómodo que era parte de la recamara, ahí la deje, voltee y le ordene ( colócate a un lado de la cama, y sin sentarte, comienza a desnudar tu cuerpo, y solo tendrás puesto en tu cuerpo el sostén y la pataleta que traigas).
Ella sin mediar palabra obedeció,
poco a poco vi cómo se quitaba la ropa, yo al observar como iba quedando su cuerpo desnudo me embargo una ansiedad insospechada dentro de mi, tenía yo ansiedad de poseerla, pero me controle y espere a que se quitara la gran parte de su ropa, hasta quedar tan solo con una tanga y su sostén negro,










