Al alrededor de las cuatro de la tarde me levanté de la cama y la vi, profundamente dormida, así comencé a desatar las ataduras de su cuerpo fue entonces que ella despertó… hecho esto fui a traer un par de correas, la tomé de las muñecas y comencé a ponerle una en la muñeca izquierda y luego la otra en la derecha, me levanté y fui por el otro par de correas las cuales se las coloque en cada uno de sus tobillos, puse otras cuatro cuerdas y ate cada una de ellas a cada pata de la cama, ya terminado esto, la tome de su muñeca izquierda y la ate a una pata y con la derecha hice lo mismo, al terminar de hacerlo, la cogí de los tobillos y la jalé fuertemente, a lo cual sus brazos quedaron tensados por las cuerdas atadas a sus muñecas, de ella obtuve un gemido muy fuerte, tomé su tobillo izquierdo y también la ate fuertemente a la pata de la cama, e hice lo mismo con la derecha, y al fin quedo atada en forma de cruz, nuevamente indefensa, le quise colocar los googles negros, pero ella se opuso, y empezó agitar todo su cuerpo buscando querer soltarse, pero todo fue en vano, la tomé fuertemente de la mandíbula y le dije al oído, has roto la regla y ahora tendrás tu castigo, la tome del cabello fuertemente, levante su cabeza y le puse los googles negros, después la solté y me retiré, fui al baño y saque mi equipo de barbería y prepare todo para rasurarle todo el bello que tenía en el monte de Venus. Me acerqué y comencé a aplicar la espuma para rasurar, al sentirla comenzó de nueva cuenta a moverse, me pare y pellizque con firmeza su pezón derecho ella casi grita, volví a hablarle al oído y la amenacé, diciéndole: (si te vuelves a mover o a gritar, aparte de darte doble castigo te podre la mordaza de bola en la boca y créeme, de verdad quisieras tenerla libre para poder respirar más profundamente), entonces ella volvió a tranquilizarse y se quedó quieta, regrese y continúe con la operación de seguir rasurar, más quieta se quedó al sentir la navaja cercas de sus labios vaginales, y así continúe con mi trabajo de rasurarla toda.
Me pare y limpie con una toalla húmeda con agua el resto del jabón y sin avisar con la palma de mi mano le aplique una loción, al hacerlo ella ahogo un grito, pues brinco cuando le apliqué la loción, entonces con las yemas de mis dedos comencé a acariciar su clítoris, en un vaivén rítmico y muy suave, ella la sentir eso comenzó a pasar la lengua entre sus labios secos y continúe así cada vez más fuerte e introduciendo mis dedos cada vez más a su vagina, hasta llegar al clímax, pues al retirar la mano de ahí ya la traía mojada y ella en un frenesí que me sorprendió como se movía aun atada, me acerque y le quite los googles para que reposara un rato más en la cama y atada.