Ninguna mujer puede llamarse a sí  misma "Libre" cuando no tiene el control sobre su propio cuerpo.

Margaret Sanger



Ya tan solo con esas dos prendas le dije que se recostara en la cama, ella lentamente obedeció, primero se sentó en ella, y luego muy suavemente deslizo su cuerpo sobre el tendido de la cama, quedando ella tal como se lo había pedido, viendo hacia el techo, entonces camine hacia el pequeño closet que estaba en esa recamara, lo abrí y extraje de ahí unas cuerdas de algodón y una daga tipo egipcia, di vuelta y camine hacia la cama donde ella estaba recostada, me coloque a un lado de la cama y le dije “levanta los brazos” y ella obedeció, tome sus manos, las cuales junte y ate sus muñecas con firmeza, sin posibilidad de que ella pudiera disolver el nudo. Luego me recorrí a donde estaban sus pies e hice lo mismo, los junte y los ate alrededor de los tobillos, de igual manera, sin posibilidad de que se soltara el nudo, de lo cual ella solo dejo oír un leve gemido.
Me levante de la cama y la contemple, atada y semidesnuda, a merced mía, así que tome la daga y con la punta de la misma comencé a recorrer su cuerpo, comenzando por el cuello, ella al sentir lo filoso y frio de ella gimió más fuerte, a lo que le dije: (de nueva cuenta vuelves a hacer lo mismo y te podre una mordaza, ¿entendiste?).
A lo cual solo recibí como respuesta, un silencio muy profundo. Y así continúe, muy despacio volví a colocar la punta de la daga en uno de los hombros, y de ahí fui recorriendola hasta llegar a su pecho, con la punta de la misma, pase por en medio de sus senos y ahí salte su sostén y continúe paseando la daga por su vientre, circule su ombligo, continúe hasta llegar a su tanga negra, ahí lo que hice fue marcarle ligeramente con la daga toda su tanga, quedando una marca bien delineada y rosada, he de comentar que el área púbica, estaba bien rasurada, de nueva cuenta se había preparado bien para este día. Así continúe hasta llegar a sus muy hermosas piernas, comencé con la pierna derecha, ahí con mucha delicadeza y cuidado le marque una letra griega (Alfa), ya terminada, salte la punta de la daga a su pierna izquierda y de igual manera con mucho cuidado le marque otra letra griega y esta vez fue un (omega) así continúe con la punta de la daga hasta llegar a sus pies. Ahí me detuve, me levante y fui a la pequeña cocina que estaba a un par de metros de ahí, tome de entre las cosas que trajo ella de beber, una coca cola en lata y comencé a beber de ella, con mucha ansiedad, pues ya estaba sudando, deposite la lata en el mueble de la cocina di media vuelta y regrese a la recamara y antes de llegar a la cama donde ella estaba, tome asiento en una silla que estaba al lado de mí, y me puse a observarla detenidamente, a disfrutar ese raro placer de tener el control de otra persona en tus manos, el placer del poder, la verdad es que lo disfrute mucho.
Después de varios minutos me levante, y camine hacia ella, y sin decirle nada la tome de su frondosa cabellera negra y rizada, levante su cara  y acerque la mía a la de ella y  mis labios se juntaron con los de ella en un beso tan profundo y largo que cuando separe mi labios de los suyos ella respiraba con dificultad, pues le faltaba aire, ese beso fue tan largo y repentino que no alcanzo a tomar aire por lo cual ya sentía asfixia, y así como la tome del cabello la volví a soltar, ella jadeaba y solo acerté a reír de verla como le costaba trabajo tomar aire y normalizar su respiración, me imagino que la misma ansiedad por estar atada, los nervios, la posición y sobretodo la pasión que desperté en ella, hizo que el respirar le fuera más difícil.
Así pasaron un par de minutos y cuando la vi ya recuperada, le ordene que oyera lo que oyera, sintiera lo que sintiera, no quería que moviera por ningún motivo, ella movió afirmativamente con la cabeza, y continúe “así en esa posición en la que te deje, así permanecerás hasta que yo te ordene otra cosa, entendiste” y ella, en esa posición apenas y si pudo mover la cabeza afirmativamente.

Tome entre mis manos de nuevo la daga, me subí a la cama y me senté encina de ella a la altura de su vientre, con la mano derecha tome su sostén por la parte media y lo jale hacia arriba, muy fuertemente, haciendo que sus senos quisieran salir de esas copas negras que los tenían aprisionados, desde mi posición solo alcance a ver como cerraba los ojos fuertemente, y con la daga en mi mano corte el sostén por la parte de enfrente, haciendo que este cayera dividido a cada lado de su cuerpo, dejando libres sus senos, puse la daga a un lado de ella, me incline y con mucha delicadeza y sin lastimar, me levante y me coloque de nueva cuenta a un lado de la cama, vi su cara y note que tenía los ojos cerrados y apretaba los labios con sus dientes, así comencé a retirar lo que quedo de su sostén, no fui demasiado delicado con ella en este acto ya que el peso de su cuerpo reposaba en la cama, de un jalón fuerte, pude sacar rápidamente lo que quedo de ese sostén negro, ella volvió a gemir… en ese instante pensé, (ya llevaba dos notas malas desde la última vez que se lo advertí). Entonces vi como sus senos estaba duros… hinchados, sus pezones estaba erguidos y duros, pensé en tocarlos, apretarlos, chuparlos, pero no… eso será después.
Una vez ya retirado el sostén, me incorpore y di un paso para colocarme a un lado de ella, en donde estuviera a mi alcance su tanga, tome la daga con una mano y con la otra, tome los cordones de su tanga y coloque la hoja de la daga entre su prenda y su cuerpo, y así comencé a pasarla de un lado a otro, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda varias veces, y sin previo aviso jale la daga fuertemente hasta cortar la cinta de la  tanga de un lado, a lo cual volvió a gemir y de inmediato coloque la hoja de la daga en el otro cordón  de su prenda, y de un fuerte jalón lo corte, quedando así lista la prenda, para ser retirada de su cuerpo, yo al cortar la otra parte de su tanga, ella volvió a gemir fuerte.
Si dar importancia a ese suceso,  comencé a retirar los resto de la prenda de su cuerpo, si se me dificulto, y no tanto para retirarla de la cintura, sino de la parte que quedo entre las piernas, ya que la prenda estaba en medio de sus labios vaginales ya hinchados de placer, hay que recordar que las piernas al estar atadas, estaban apretando la prenda y sus labios vaginales, así metí mi mano entre su espalda y la cama, y jale fuertemente, a lo cual obtuve otro gemido y me percate hasta entonces que tanga y cama estaba ya muy húmedas. Me levante y tire lo que quedo de la tanga negra a un lado de la cama y volví a inclinarme para comenzar a besar todo su cuerpo moreno, atado y desnudo, parte por parte, comencé por su cuello, hombros, Senos, aquí sin olvidar el chupar con fuerza sus libidos pezones, con la legua proseguí hasta llegar a su ombligo, y continué... con la pura punta de la lengua pase varias veces por el monte de venus, proseguí por sus piernas y hasta llegar a los tobillos, al rosar mis labios con su piel ella temblaba, vaya que, si temblaba todo su cuerpo, todo su ser, ella tan solo vibraba al compás de mis labios.