Al día siguiente me levante a las nueve de la mañana, pues ya el sol estaba bien puesto, Salí y de nueva cuenta la encontré acurrucada en el sofá, sin ropa, regrese a la habitación, tome del suelo sus zapatillas y las coloque a un lado del sofá, volví a pasar la mano sobre su cuerpo y ella despertó al momento, con dificultad se incorporó y me abrazo, entonces le ordene: (ponte las zapatillas, báñate y prepara el desayuno pues ya tengo hambre), ella se puso las zapatillas y se retiró al baño.
Antes del mediodía habíamos almorzado y yo me retire a la pequeña sala y me recosté en el sofá, desde ahí vi como estaba haciendo la limpieza de la pequeña cocina, sin tener ni una sola prenda en su cuerpo, tan solo esas zapatillas negras, al verla así me entraron unas ganas salvajes de poseerla, pero espere a que terminara de su faena. Cuando termino se acercó y se paró frente a mí, retándome, me pare la tome de la cintura y piernas, la cargue y nos fuimos a la
recamara, de nueva cuenta, ahí pasaron un par de horas, Cuando terminamos, nos paramos, nos retiramos al baño, ahí nos bañamos juntos, nos nalgueamos, reímos, besamos y nos permanecimos juntos un buen rato.
Nos retiramos de ese lugar cercas de las seis de la tarde, al dejarla ya después en su casa, ella con una tristeza en sus ojos me pregunto: ¿cuándo volveríamos a vernos nuevamente?, mi respuesta fue la misma de aquella primera vez: ¿No lo sé, ya veremos después ?, bajo de mi auto y yo me retire a mi casa a descansar.